-El corazón es un caballito que galopa a través de la palabra.
-¿En una carrera?
- Algo parecido. Es una carrera en la que no hay más participantes que él mismo, ni más victoria o derrota que lo que cabe en unas manos que se sirven a sí mismas o en las manos que sirvan a la vida.
Las manos hablan, y dicen muchas cosas. Hablan de lo que dan, porque al dar, se dan; y también de lo que se dan, haciendo creer que dan. Ese es el caldero del dar y recibir, y por ende, de Ser. Si su Ser no es de palabra, su voz vibrará llena de letras inertes y promesas vacías, porque la palabra estará quieta, parada, sin parar de decir y decir en su propia comedia.
Si su Ser es de palabra, su voz vibrará llena de pasos, la palabra será hacer y andar, aún en silencio, aún sin haber dicho nada; porque la palabra ya estará caminando, con varias zancadas de ventaja, antes aún de ser nombrada.
-¿Y el caballito gana?
- Ganará si trota por la vida y para la vida, aún con todos sus desiertos, obstáculos, charcos y montañas. El que hace de la palabra un honor, y a su voz digna de ser nombrada.
Así que procura que tus palabras sean cometas y no se las lleve el viento. Enraízalas de hechos. Y sé un Ser de palabra, mi niña, porque desde ella galopa lo auténtico y verdadero de tu alma.
(Ada Luz Márquez)
--Hermana Águila--
Arte: "La curandera". Shamanic Shipibo Native American visionary art.