2010, década crucial en la historia de la humanidad ( eso dicen ),los más agoreros preludian que el fin del mundo está cerca, los más optimistas afirman que comienza una nueva era. A mí se me escapa la arena del reloj del tiempo, de los calendarios y las fechas entre los dedos, todo lo que pienso, siento, duelo, todo, todo es efímero, todo es viento, viento que se vuelve frío.
Hay una gran máscara con rostro de hipocresía en torno a estas fiestas, vestida de buenos deseos. Te cubren con un halo de ensoñación nostálgica y te invitan a participar en una patética comedia de normas sociales.
La navidad es una de esas fechas en que se supone que dejamos de lado las preocupaciones, somos más buenos, nos queremos más, aprendemos a perdonar, somos solidarios y mostramos un fingido interés por todo aquello que no sea nuestro ombligo ( rápido se me calentó la pluma). Curiosamente no conozco a nadie a quien le inunde la felicidad de repente, sólo por ser Navidad, sólo porque sea lo más idóneo para cumplir las expectativas, pero, ¿quién narices me impone esas expectativas?, ¿la sociedad?, ¿la tradición?, ¿ el sistema?, ¿ las leyes morales políticamente correctas?, ¿quién impone en nosotros una determinada forma de sentir y de relacionarnos?.
Tremenda tristeza es la que me inunda, tremendo consumismo que consume mi paciencia, tremendo quebranto de paz al que se ve sometido mi espíritu. Ojalá fueran fechas de profunda reflexión para todos, de balance del año vivido y de todo lo sembrado cada día del año hasta el día de hoy. Están perdidos los que creen que el camino no se anda cada día, celebrando que vivimos, que respiramos, que soñamos,que amamos, que luchamos por un mundo mejor, más allá de lucecitas absurdas y dulces navideños que se tiran a la basura o se dejan en el olvido en cuanto acaba la navidad. ¿ acaso se hace lo mismo con los buenos deseos y las buenas intenciones?.
No me gustan los deseos para el año que viene, me gustan los deseos a toda hora, los deseos constantes y sin instituciones, los deseos de te brindo mi brindar para siempre y cuando quieras.
6 comentarios:
¡Qué bonito escribes guapa!
Un besico.
Muchas gracias Anaís, comentarios como el tuyo son los que me alientan a seguir. Besos
comparto tu vision en parte Ada. Pero, quién te impide festejar ( o no) la Navidad de otra manera, a tu aire libre y puro?.
Se que hasta " festejar" es algo que ya no se sabe bien qué es.
Propongo que reinventemos esto a nuestra manera, como lo sintamos cada uno, sin presiones culturales ni consumistas.
En mi caso, mi mujer y yo festejamos estas fiestas a solas ( casi siempre) en casa y MUY BIEN.
Comida rica, algo para beber sin pasarse y este fin de año dedicamos la sobremesa a poner nuestra energía en que los deseos de nuestros pacientes para este año se hagan realidad. Montones de papelitos donde escribieron cada uno lo suyo y que quemamos ( haciéndolos luz) en una gran vela artesanal que nos regaló una paciente.
Fue muy bonito y nos sentimos plenos.
Gracias Ricardo, muy emotiva y cálida tu propuesta. Me sumo a ella y además añado la necesidad "vital" de hacer de cada día de nuestra existencia un motivo para celebrar. Un abrazo
Comparto lo que dice Anaís! bonito todo. Aunque yo deseo todo el tiempo, no puedo evitarme sentir de forma especial ... ya lo escribí en mi blog, espero verl@s en el chat. Besitos
Bueno Ricardo, pues yo creo que sí que a veces hay cosas que nos impiden festejar de otra manera... Cuando nuestra idea de cómo hacer algo dista mucho de la de las personas a las que más queremos y con las que compartimos la vida, tenemos que encontrar un equilibrio e ir acercando posturas, ambas partes nos influimos y vamos adaptándonos, cambiando algunas cosas, etc. Y creo que eso es positivo, a veces pienso cómo sería mi vida junto a alguien que entendiese más la vida y el mundo y las relaciones con la gente y con las cosas materiales, etc. más como yo, pero entonces, seguramente, no tendría otras cosas maravillosas que tengo...
En fin, de todas formas me parece estupenda vuestra propuesta y estoy completamente de acuerdo en que hay muchas formas de festejar y podemos elegir nuestra forma personal y familiar. En las relaciones hay gran influencia entre unos y otros y los cambios que vamos "instaurando" ahí quedan.
Un saludo.
Publicar un comentario